Coffee News: from Seed to Cup

Enfrentando Los Desafíos Del Comercio de Café en África Oriental

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En África Oriental, más de cinco millones de personas cultivan café o trabajan en el sector cafetero. Es la cuna del café y hogar de algunos de los países exportadores de café de excelencia más importantes del mundo, como Etiopía, Ruanda y Kenia.

Pero el tamaño reducido de las fincas, la precaria infraestructura y las inestabilidades políticas y climáticas pueden, muchas veces, generar desafíos para el comercio de café en África Oriental. Para quienes están más acostumbrados a comprar café proveniente de América Latina, algunas de estas dificultades pueden parecer una sorpresa. 

Pero, ¿cómo pueden los importadores y compradores afrontar estos desafíos y a apoyar a los productores? y ¿por qué algunos compradores continúan creyendo que el comercio en África Oriental podría fácilmente valer el esfuerzo extra?

Read this in English: Tackling The Challenges of Trading Coffee in East Africa

Caficultores y una caja que contiene un registro de datos sobre el café. Crédito: Thomas Delbar

Desafíos Estructurales

Un clima político inestable, la burocracia, una infraestructura precaria y una topografía difícil son solo algunos de los retos que pueden causar dificultades en el comercio de café en África Oriental. A esto suma el cambio climático y los bajos precios de mercado y obtienes un ambiente que puede resultar desalentador, pero todos, los productores, los exportadores y los importadores, enfrentan desafíos en algún momento. 

  • Tamaño de la Finca

Mientras que las fincas en América Latina pueden ser extensas, aquellas ubicadas en África Oriental son generalmente muy pequeñas. En algunos casos, se trata solo de unos árboles en un patio familiar.

Thomas Delbar, responsable de abastecimiento de la cadena de suministro en Supremo, importadores y exportadores de granos verdes, adquiere café en América Latina, Asia y África Oriental. Además, tiene 12 años de experiencia exportando desde Etiopía y Uganda. Me dice que Supremo importa muchos cafés desde Burundi, RD del Congo y Ruanda, que son orígenes difíciles para trabajar. “Una de las mayores dificultades, que también se considera una belleza en los cafés de África Oriental, es el tamaño pequeño de las fincas…”, dice. “Dificulta el control de calidad y la consolidación de muchos de los cafés”. 

Las miles de pequeñas fincas son la razón por la cual los países de África Oriental producen cafés tan característicamente diversos con una impresionante variedad de aromas. Pero la trazabilidad hasta la finca es un desafío importante, ya que generalmente los lotes se procesan en cooperativas. A menos que haya un monitoreo detallado de los sistemas en el lugar, llevar el control de un lote de una finca específica puede resultar casi imposible. 

Lo mismo ocurre con respecto al control de calidad. Supervisar la calidad en cada paso del camino cuando involucra a tantos actores, es una tarea hercúlea y requiere de un gran nivel de involucramiento de parte del comprador.

Caficultor revisando el café mientras se seca en una cama elevada, en una finca en África. Crédito: Katie Garrett

  • Infraestructura de Transporte Deficiente

La logística terrestre en las regiones productoras puede ser un gran problema en países de África Oriental. A pesar de que los caminos están generalmente en mejores condiciones de lo que se piensa, la OCDE informa que, “la mayor ineficiencia con respecto a la infraestructura para el transporte en África del Este es el tiempo que toma llevar el café desde el productor al consumidor y el alto costo del transporte” 

Incluso, tan solo llevar los granos de café desde el caficultor al beneficio húmedo puede ser un problema. Los productores enfrentan largas distancias y una topografía difícil, además de las fuertes lluvias, que complican el problema aún más. En el año 2019 hemos sido testigos de cómo las inundaciones han afectado a millones de personas alrededor de la región, causando cientos de víctimas mortales.

“Los tostadores y los compradores pueden no percatarse de que un caficultor de pequeña escala en Burundi o en Kivu tiene que caminar hasta veinte kilómetros diarios para entregar [su] café y regresar a casa…”, me dice Thomas.  “Cargar un saco de 10 a 16 kg con cerezas o pergamino seco en sus espaldas o en el dorso de un burro no siempre es sencillo en terrenos escabrosos o resbaladizos”.

En general, la travesía del café desde la finca hasta el puerto es larga, ardua y muchas veces costosa, llena de incidentes climáticos o políticos inesperados. Suma el tiempo que toma conseguir espacio en un contenedor marítimo y los tiempos de entrega, y en muchos casos todo el proceso puede tomar entre dos o tres meses. 

La demora e impredecibilidad de los procesos en los países productores contrasta claramente con las expectativas de respuestas inmediatas y los estrictos plazos en los países consumidores. Lograr un equilibrio entre ambos puede ser un desafío para los compradores e importadores.

Thomas me dice que para manejar este problema, su compañía utiliza existencias reguladoras o “existencias de cafés que hemos comprado, pero que no hemos vendido a ninguno de nuestros compradores”. Sin embargo, estas no son las mismas que las existencias reguladoras que eran históricamente almacenadas por la OIC para controlar la oferta, la demanda y el precio. Estas existencias reguladoras consisten en café fresco, almacenado en bodegas, en países que presenten menos problemas logísticos de despacho.

“Mantenemos algunas existencias en un ambiente fresco, libre de polvo, en ciudades de gran altitud, en Kigali o Nairobi”, explica Thomas. “Entonces, normalmente [almacenaríamos] los cafés de Congo o Uganda en Nairobi y los cafés de Burundi o Ruanda en Kigali… lo cual significa que también tenemos la capacidad de despachar nuestros cafés con prontitud”. 

  • Climas Políticos y Regulaciones Inestables

En países más propensos a la inestabilidad política, el comercio de café se puede ver afectado por cambios repentinos en las leyes, una burocracia interminable o conflictos políticos generales. Debido a esto, Burundi puede ser un país difícil desde el cual importar y debido a los precios fijados y los pagos centralizados establecidos por los gobiernos, a menudo se generan retrasos de meses en los pagos a los exportadores. Comercializar en países como Burundi, Tanzania o Congo, muchas veces puede sentirse como caminar por la cuerda floja.

Caficultores en una finca en Burundi. Crédito: Katie Garrett

Vulnerabilidad y Resiliencia 

A pesar de que los desafíos estructurales causan dificultades para los compradores, los productores en esta región también son particularmente vulnerables. El cambio climático, la baja productividad y los precios bajos causarán que los caficultores muchas veces no sean resilientes.

  • Cambio Climático

África Oriental es una de las regiones más adecuadas para la producción de café, no solo del continente, sino del mundo. Etiopía, Kenia, Tanzania, Ruanda, Burundi, Uganda y Madagascar pueden llegar a comprender más del 80% de todas las zonas altas de África. Las tierras altas del este de África es una región ubicada sobre los 1.500 m.s.n.m.  o con temperaturas medias diarias inferiores a 20°C/68°F. Las temperaturas son moderadas, las precipitaciones son “adecuadas” y el suelo es fértil y apto para la agricultura.

Pero el cambio climático está amenazando este codiciado clima. Las precipitaciones son uno de los principales problemas, pues la irrigación es extremadamente escasa en las pequeñas fincas de África Oriental, lo cual significa que los productores dependen de que las precipitaciones ocurran en la temporada adecuada para producir sus cultivos. Los caficultores ya están observando períodos de lluvias que está afectando su producción.

A inicios de noviembre, debería tener lugar la temporada seca en Etiopía. Sin embargo, en Jima, en el sudeste del país, el clima en noviembre de 2019 era húmedo y lluvioso. Las cerezas de café, ya colocadas sobre las camas de secado, tuvieron que cubrirse con lonas para protegerlas de las lluvias. Cuando esto sucede, no solo se retrasa el proceso y el despacho, sino que también incrementa el riesgo de moho en el café. Como consecuencia, las cerezas se tienen que desechar; se falla en calidad, cantidad y prontitud de despacho.

Vista desde una finca de café en Burundi. Crédito: Johan & Nyström

  • Producción Baja 

La prevalencia de caficultores de jardín no solo dificulta aún más el control de calidad y la trazabilidad, sino que también hace más vulnerables a los productores.

En 2017, la OIC informó acerca de la fuerte baja en la producción desde el inicio de los años 90 en “la mayoría de los países [africanos]”, especialmente en Burundi, RD del Congo, Ruanda y Tanzania; pertenecientes a África Oriental. Se culpó a la liberalización del mercado del café y a la caída de los precios, exacerbada por el conflicto, el acceso limitado a los recursos, como los fertilizantes o al financiamiento para replantar árboles y la falta de capacitación formal.

Cuando la cosecha es baja, las ganancias también tienden a ser bajas. La inversión de recursos y tiempo, en relación al kilo de cerezas, tiene que ser mayor. Esto significa que incluso con una pequeña caída en los precios del café, un productor de África Oriental comenzará a ver números en rojo.

  • Bajos Precios de Mercado

En 2017, un estudio piloto de Fairtrade International y True Price encontró que un caficultor de Fairtrade de pequeña escala en Ruanda, Tanzania y Kenia no percibía un ingreso familiar digno. Esto fue antes de que golpeara la crisis del precio del café y que su precio rondara por los USD 1 por libra o menos durante la mayor parte de 2019.

Ahora, a medida que las precipitaciones reducen la producción y la calidad, y la crisis del precio del café continúa cerniéndose sobre la industria, los productores están abandonando las plantaciones de café en favor de productos que paguen por alimentos, salud y educación para sus familias. El cultivo de cereales puede ser una opción más lucrativa, aunque All Africa informa que algunos productores kenianos están renunciando a la agricultura y migrando al desarrollo inmobiliario. 

Vista desde el lago Kivu en África. Crédito: Katie Garrett

Enfrentando Los Desafíos

A pesar de los grandes desafíos que enfrentan los importadores y productores que trabajan en África Oriental, la región sigue siendo una opción atractiva para quienes están dispuestos a trabajar para forjar relaciones duraderas, apoyar a los productores y encontrar maneras de superar los retos. 

Invertir en los productores está demostrando rápidamente que es una de las maneras más efectivas para asegurar que la caficultura permanezca viva y en forma, y también es una inversión en la calidad del producto.

  • Capacitaciones Enfocadas en la Calidad

Thomas me dice que Supremo ha estado abordando el tema del control de calidad al capacitar a los caficultores sobre técnicas apropiadas de cosecha y manejo, y a los propietarios de estaciones de lavado sobre el control de calidad de las cerezas. “Hemos observado con el tiempo un aumento drástico en la calidad del producto entregado”, me cuenta y agrega que esto no solo tiene un impacto en el puntaje de taza.

Un buen control de calidad significa que los caficultores no verán sus lotes rechazados, y con ello la pérdida del arduo trabajo, lo cual incrementa la eficiencia. También significa que se abre el acceso al mercado primario y que los importadores también se benefician de una cadena de suministro fortalecida en todos sus eslabones. Es una situación beneficiosa para todos, y un catalizador de la confianza en la relación entre el productor y el comprador.

Supremo también trabaja como un facilitador de comercio directo, organizando la logística de la importación del café luego de que el comprador haya acordado un precio con el productor, en persona, en los países donde opera la empresa. Thomas me dice que él observa que la capacitación sobre temas de calidad es más efectiva cuando se realiza como parte de una transacción de comercio directo.

“El proveedor ya ha conocido a los compradores” subraya. “Y una vez que ha ocurrido el encuentro cara a cara y se conocen, hay un mayor deseo de esforzarse por preservar la calidad para la persona que conociste seis o 18 meses atrás, a quién recuerdas muy bien, quién te ha enviado fotos y ha subido fotos de ti a su cuenta de Instagram y te ha dicho: “necesitas usar un empaque hermético desde el principio”.  Entonces, esa parte de las relaciones humanas es muy importante”.

El productor y el comprador se benefician de este escenario. Los productos de mayor calidad se traducen en mejores puntajes de taza y precios más elevados. Mientras tanto, la estabilidad de un comprador confirmado significa que los productores pueden invertir con tranquilidad en artículos como los empaques herméticos.

Un caficultor sostiene dos plántulas de café en Burundi. Crédito: Katie Garrett

  • Creando Capacidades

Además de la capacitación, invertir en infraestructura y recursos puede tener un impacto significativo. Burundi es uno de los países más pobres en el mundo, con una hambruna masiva. La ONU lo ha catalogado como “País Menos Desarrollado”.

Con impactantes niveles de pobreza generalizada, Burundi se beneficia en gran medida de la creación de capacidades. Como parte del proyecto Akawa, Supremo trabaja con 11.000 caficultores de pequeña escala en todo el país en la renovación de plantas, tratamiento de aguas y fertilización. Se les entrega equipos para la finca a productores que de otro modo no tendrían acceso a ellos. Las capacitaciones y el intercambio de conocimientos son también puntos clave del proyecto. Thomas explica que esto ha conducido a una mejor calidad y mayor cosecha para los productores.

  • Certificación

Thomas me dice que los cafés provenientes de Ruanda, Burundi, y la RD del Congo tienen el menor riesgo de contener el herbicida glifosato, considerado por la OMS como “posible carcinógeno en humanos”, debido a la tendencia de África Oriental de producir cafés orgánicos. A menudo, los productores tienen lotes pequeños, generalmente de cafés cultivados en bosques, lo que también tiene un impacto positivo en el planeta.

Además, Thomas me dice que la certificación como producto orgánico, Fairtrade y UTZ puede ayudar a los productores, ya que hace su café más atractivo para los compradores. De hecho, la certificación UTZ es parte del proyecto Akawa por esta razón, y Thomas explica que desde que los productores trabajan para obtener la certificación UTZ, han obtenido acceso a nuevos mercados.

Apoyar a los productores para que comercialicen sus cafés sostenibles les da acceso a precios superiores y a mercados ampliados, lo cual les ayuda a soportar los precios bajos y las cosechas reducidas.

La vista de un beneficio en Burundi. Crédito: Johan & Nyström

Las Ganancias

Aunque enfrentar los desafíos requiere de una inversión significativa por parte de los importadores, Thomas asume que las ganancias superan con creces las dificultades.

  • Impacto

Thomas describe la habilidad de tener un impacto social y económico en una gran comunidad de caficultores de pequeña escala como una “bendición”. Los países de África Oriental no solo dependen del café como gran contribuidor de los ingresos provenientes de las exportaciones, sino también porque tiene el inmenso potencial de incidir positivamente en las vidas de las familias caficultoras a pequeña escala originarias de la región. Comprar café proveniente de estos países a un precio justo significa invertir efectivamente en las vidas de los caficultores de pequeña escala. 

Jonas Hult está a cargo de la compra de café verde para Johan and Nyström en Estocolmo, Suecia. La empresa ha estado trabajando directamente con los productores gracias a las relaciones facilitadas por Supremo. Para Jonas, el crecimiento mutuo de su negocio y el de los productores ha sido un punto destacado de la relación. 

“Hemos estado en el mercado por 15 años y hemos trabajado con algunos de los productores durante 10 años, y es muy reconfortante saber que hemos podido crecer juntos…” me dice. “Somos capaces de hacer crecer los volúmenes con los productores con quienes hemos entablado una relación”.

Café lavado en camas de secado mientras lo mueven en una finca en África. Crédito: Katie Garrett

  • Trazabilidad y Responsabilidad

A medida que el mundo se despierta ante la horrenda realidad de las desigualdades existentes en los países productores, la trazabilidad se está convirtiendo en una creciente prioridad. Los consumidores quieren saber que comprar una taza de café es apoyar, aun si es un pequeño aporte, a alguien para obtener un ingreso suficiente para vivir y prosperar. 

En este sentido, los importadores y tostadores son los responsables ante los consumidores. Y aunque con muchos cafés de África Oriental puede resultar difícil rastrear el café hasta el productor original, son capaces de trabajar directamente con las cooperativas con quienes la compra del café tendrá un impacto significativo.

Thomas me dice que puede comunicar a los compradores no solo los perfiles de sabor y los puntajes de taza, sino también sobre la historia detrás del café. Él puede decir: “Es también una mujer del grupo Kotwibakabo en Ruanda quien lo produjo. ¿Te gustaría saber más al respecto? Esto es lo que hacen”. 

También, me dice que se puede responsabilizar a los importadores y a las cooperativas. “La unión hace la fuerza”, afirma. “El hecho que se hayan agrupado les da una ventaja con respecto a los compradores, ya sabes. Le pueden decir al comprador principal: [nosotros] no estamos felices con esto, necesitamos capacitación en esta área, necesitamos equipos para esto”. 

También, agrega: “Vemos la cadena de suministro como algo que mantendrá satisfechos a todos. Ellos tienen todo el derecho de hacer ciertas demandas y generalmente las obtienen”.

  • Calidad Excelente 

Las regiones de África Oriental son renombradas por sus perfiles de sabor florales, frutales, y únicos. Jonas me dice que la calidad del café es una de las mayores recompensas por comercializar en la región. “La calidad del producto es la razón por la cual adoramos estos países… Los perfiles de sabor son únicos, especialmente en Etiopía y Burundi. Pero todos los países de África Oriental están produciendo un muy, pero muy buen café”.

Mujeres seleccionando café en una finca en Jima, Oromía, Etiopía. Crédito: Meklit Mersha

Gracias a la calidad excepcional de los cafés, África Oriental es una región atractiva para los compradores de café de especialidad. Las variedades Geisha y Harar de Etiopía, la Kamacharia de Kenia, la Rukara de Ruanda, la Kayanza de Burundi, la variedad Kilimanjaro de Tanzania; es una lista llena de estrellas.

Existen desafíos significativos al comercializar café en estos países. Llevar los granos desde el caficultor al consumidor puede ser una batalla campal. Pero la belleza de estos desafíos radica en el impacto que superarlos produce en los caficultores de pequeña escala en los países de África Oriental y sus familias. El comercio directo, la inversión en programas de certificación, las capacitaciones a lo largo de la cadena de suministro y las asociaciones duraderas son algunas de las maneras en que los importadores pueden hacer frente a los desafíos.

¿El resultado? El empoderamiento social y económico por un lado, y el acceso de los consumidores de todo el mundo a cafés excelentes por otro lado. 

Escrito por Sarah Charles. Foto Principal de Sarah Charles

Traducido por Tati Calderón. Traducción editada por María José Parra.

Ten en cuenta: Este artículo ha sido patrocinado por Supremo.  

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