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Cómo se Mejoró la Calidad Del Café en La Libertad, Guatemala

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Huehuetenango, Guatemala, es famosa por su café de alta calidad, pero la región no ha sido inmune a la actual crisis de precios del café. En lo alto de las montañas brumosas cerca de la frontera mexicana, las comunidades han tenido dificultades y las generaciones jóvenes se han ido en búsqueda de nuevas oportunidades. Todo esto tiene un impacto en la calidad de vida de las comunidades agrícolas, así como en la calidad de su café.

Pero en la comunidad de La Libertad, Huehuetenango, la situación es diferente. Incluso durante la crisis de precios, siguen mejorando su bienestar y la calidad de su café. La pregunta es: ¿cómo?

Read this in English How Producers in La Libertad, Guatemala Increased Coffee Quality

Vista del patio de secado en la Finca La Bolsa, Huehuetenango. Crédito: Vides 58

¿Por Qué Las Comunidades Cafetaleras Están Teniendo Dificultades? 

Los precios bajos son un problema cada vez más urgente para la industria del café. Cuando los caficultores no pueden cubrir los costos de producción, no pueden pagar por fertilizantes y pesticidas para que sus plantas se mantengan saludables. Además, no pueden conservar las infraestructuras para el procesamiento y el secado. Tampoco pueden permitirse contratar recolectores o pagarlos de manera adecuada.

Mientras los precios siguen siendo bajos y la calidad y las cosechas se deterioran más, los caficultores sufren de forma directa. Los niños trabajan en lugar de ir a la escuela. Las familias no pueden comprar alimentos básicos durante el año. A menudo, la asistencia médica está fuera de su alcance.

El café es un cultivo de largo plazo que necesita condiciones climáticas específicas, así que los caficultores que no pueden ganarse la vida con el café tienen dificultades para pasar a otro cultivo. Si los precios se mantienen bajos por un período largo, es frecuente que no les quede otra opción que emigrar, dejando atrás sus hogares.

Chad Trewick de Reciprocafé me dice: “El café, que solía representar una muy buena fuente de ingresos para las comunidades, realmente no ha podido serlo por al menos una generación. Entonces, la generación que creció ahora ha visto solamente que el café ha sido un desastre, en práctica”.

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Una finca de café en Guatemala. Crédito: Ana Valencia

La Finca Que Vio Oportunidades en el Café

En 2002, Renardo Ovalle y su madre estaban produciendo café en su finca, La Bolsa y vendiéndolo a un exportador. “En esa época, todo el café se enviaba tradicionalmente a un exportador…a precios [del mercado C] de Nueva York y un diferencial, como se ha hecho tradicionalmente”, me dice Renardo.

Pero luego, la familia decidió inscribir su finca en la Taza de Excelencia de Guatemala, donde tuvo éxito. “Participamos sin tener alguna noción de la calidad del café”, dice Renardo.

Después de la competencia, su opinión sobre su café cambió. “Empezamos a descubrir que el café tenía calidad”.

Otro evento importante ocurrió ese año: conocieron a Christy Thorns de Allegro Coffee e iniciaron su primera relación de comercio directo, la cual mantienen hasta la fecha. La seguridad de tener contratos de tres años permitió a la familia invertir en su finca y, después de esto, las cosas avanzaron rápidamente. Encontraron nuevos clientes, obtuvieron la certificación Rainforest Alliance y plantaron nuevos lotes en los cinco años que siguieron.

La finca de café estaba creciendo, pero no querían dejar a la comunidad local atrás.

Los trabajadores giran el café en fase de secado para garantizar la calidad. Crédito: Vides 58

Trabajando Como Una Comunidad

La finca La Bolsa decidió aprovechar su control de calidad y contactos internacionales para abrir la puerta a sus vecinos, para que también puedan exportar al mercado de especialidad. La finca La Bolsa se convirtió en el exportador Vides 58.

Mediante su programa Qawale (“socio” en maya), exporta café de pequeños caficultores de la región y les brinda asistencia técnica y evaluaciones de control de calidad. Los caficultores reciben un precio más alto que el precio de mercado cuando traen el café a Vides 58, más un premio por la calidad según los puntajes. Renardo me cuenta que si Vides 58 logra negociar precios superiores a los previstos para un cierto lote, esto pasa directamente del comprador al caficultor.

“El programa ha estado creciendo año tras año cerca del 30-40%”, dice Renardo. “Yo creo que no será así por el resto de nuestras vidas, pero creo que debido a la necesidad de tener precios bajos, no hay ninguna oportunidad de vender café a buen precio. Creo que hay mucha necesidad para los productores de vender su producto al mejor precio posible”.

Este año, la finca La Bolsa y sus terrenos anexos exportarán entre 12 y 15 contenedores de café. Mientras tanto, 46 contenedores de aproximadamente 250 pequeños caficultores pasarán por Vides 58

La directora del control de calidad, Jacqueline Morales, toma notas de las muestras. Crédito: Vides 58

El Camino Del Café Tradicional al Especial

Este modelo ha funcionado para los caficultores de La Libertad y las zonas aledañas porque se enfoca en el café de especialidad. Sin embargo, pasar de la producción tradicional a la especial no fue un proceso que se dio de un día para otro. Era necesario olvidar muchas prácticas que tenían sentido en el contexto de la producción tradicional.

Jacqueline Morales, que dirige el control de calidad para Vides 58, me cuenta que recolectar seleccionando las cerezas en su estado óptimo de maduración era el primer y más importante cambio de mentalidad que los caficultores tuvieron que realizar.

“Debido a la cultura y la costumbre, la gente recolecta todo de una vez, porque les beneficia más pasar una vez que pasar dos o tres veces por el mismo lugar”, dice. “Pero con el pasar del tiempo, entendieron que sí, hay una recompensa cuando ejercen buenas prácticas en la cosecha”. 

Los caficultores han aprovechado las evaluaciones que recibieron del equipo para mejorar la calidad de sus cafés, lo cual, a su vez, mejora los lotes en general, que Vides 58 exporta. 

Jacqueline me cuenta que: “Siempre ha sido posible encontrar puntajes desde 84 hasta 90. De lo que vi en esta zona, es difícil encontrar puntajes por debajo de 84…Si un café resulta ser inferior, es debido a las malas prácticas, tiene muchos granos inmaduros o algo así”. 

Antes, había poca motivación para mejorar la calidad del café. El tiempo que se invertiría en ello, sin tener alguna esperanza de obtener precios mejores, habría disminuido la rentabilidad de una finca. Sin embargo, un mejor acceso al mercado del café especial permitió que la calidad natural de esta región brillara. Los caficultores respondieron trabajando por una cosecha más abundante, una calidad más alta y una mejor consistencia.

Un recolector de café con una canasta de cerezas maduras en Huehuetenango. Crédito: Vides 58

Experimentando Con Métodos de Procesamiento

A medida que la comunidad ganaba mayor estabilidad económica, también pudo experimentar. Un ejemplo de esto es el crecimiento del procesamiento natural y honey. Tradicionalmente, esto siempre ha sido difícil de hacer, debido al clima de la región. Renardo explica: “Durante la época de cosecha, cuando llegan los frentes fríos desde el norte, desde los Estados Unidos, la primera [zona] que golpean es Huehuetenango. Así que esto trae muchos días de clima nublado con lluvia”.

Si bien hay demanda en el mercado por los cafés de proceso natural y honey, estos tardan más en secarse. El clima húmedo puede provocar moho y una fermentación no deseada. Sin embargo, no es imposible hacerlo en Huehuetenango, simplemente requiere una planificación y un manejo cuidadosos.

Renardo me cuenta que la finca La Bolsa pasó tres años de desventuras con el procesamiento natural antes de aprender a elegir el momento adecuado para la recolección y el secado para los cafés naturales y honeys, con los pronósticos de tiempo de México.

Una vez que lo dominaron, el equipo de agrónomos de Vides trabajó para difundir estos conocimientos entre los productores locales. Ahora, “[los productores] están empezando a experimentar con los naturales, con los honeys. Están aprendiendo. Y están obteniendo buenos resultados”.

Un agrónomo de Vides 58 examina las plántulas en el almácigo. Crédito: Vides 58

Mejores Ingresos, Mejor Café

Los caficultores de La Libertad han podido aumentar su calidad en general, mantener su consistencia y pasar a nuevos ámbitos como los métodos de procesamiento alternativos. Han podido lograrlo gracias a los precios más altos, el acceso al mercado y la asesoría técnica. Se ha disminuido el riesgo y la mejora de la calidad viene ahora con una motivación económica, en lugar de representar un desperdicio de ingresos y recursos. 

El siguiente paso es la producción orgánica. Ahora, la finca La Bolsa está plantando nuevos lotes y convirtiendo algunos viejos para que reciban la certificación orgánica y de Rainforest Alliance. Cultivar café orgánico puede ser una iniciativa costosa y desafiante, especialmente al principio, pero también puede comportar un precio con premio.

Renardo me cuenta que Vides 58 puede absorber las potenciales pérdidas en la cosecha o la calidad de sus cultivos hasta que dominan la técnica y empiezan a obtener beneficios económicos. Luego, pueden transmitir estos conocimientos a la comunidad. “La idea es continuar creciendo junto con otros productores que quieren obtener mayores ventajas, una vez que hayamos aprendido primero las operaciones de este proyecto al 100%”, dice. 

Chad me dice: “En cierta medida, yo diría que este es el único modelo que sobrevivirá, que incluirá a pequeños caficultores…Lo que se necesitará son sistemas como este, que empoderan a pequeños caficultores y permiten que tengan acceso a un mercado que les pagará”. 

Café de proceso lavado secándose en camas elevadas. Crédito: Perfect Daily Grind

El Impacto en La Comunidad

Unos precios mejores permiten a los caficultores invertir en su finca. Sin embargo, Chad me cuenta que los caficultores suelen invertir en “asistencia médica, educación, nutrición… necesidades básicas” cuando se les paga más por su café.

En la finca La Bolsa, hay una escuela permanente para los trabajadores de la finca y los recolectores temporeros, así como una guardería, que la finca ha manejado junto con la ONG guatemalteca CoffeeCare desde 2009 (la finca La Bolsa está llevando a cabo una transición hacia la gestión exclusiva en los próximos dos años).

Timoteo Constanza dirige las operaciones de la escuela y el cuidado de los niños y me cuenta que todas las comunidades de café deberían tener acceso a centros educativos. Él describe los tres servicios que brindan: educación, asistencia médica y nutrición. Para los hijos de los recolectores, la única opción, a menudo es acompañar a los padres a los cafetales. 

Chad me cuenta que cuando el café representa esperanza en vez de ruina, “tiene todos estos efectos dominó, como que los hijos vuelven a casa de la ciudad y trabajan en la finca…Enriquece la estructura social de la comunidad”.

Las inversiones en condiciones sociales que la comunidad ha podido hacer terminan siendo inversiones a largo plazo en el café de la región. Es difícil cuantificar, pero las señales sin duda están allí: durante un reciente viaje a la comunidad, Chad estaba complacido en ver emerger nuevas generaciones de caficultores. 

“Estaba bastante seguro de que iban a ser todas personas ancianas, porque estaba 100% seguro de que todas las personas jóvenes ya se habían ido a EE. UU. para ganar dinero, o algo así, definitivamente no en el café. Así que [el hecho] de que había personas jóvenes, estaba muy emocionado por eso…Había una luz de esperanza”.

En las alturas, entre los cafetales. Crédito: Vides 58

Mejorar la calidad del café no es tarea fácil, en particular en un contexto de caída de precios. Los recursos, el riesgo y los conocimientos comportan retos importantes. Pero la historia de La Libertad es un ejemplo de cómo, con un poco de acceso al mercado, apoyo técnico y seguridad financiera, se puede empezar un ciclo positivo.

“Esto es completamente reproducible”, dice Chad, “y esta es, en mi opinión, una manera muy crítica en la que estarán organizadas las cadenas de suministro en el futuro para el café”.

Escrito por Zach Latimore.

Traducido por Laura Fornero. Traducción editada por María José Parra.

Ten en cuenta: este artículo ha sido patrocinado por Vides 58.  

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